No sé por qué te extraño
Ni te has ido,
Ni me he perdido.
No hay razones lógicas para
sentir el abismo.
Pero cuando empiezo a caer,
El vacío es infinito.
Absurdos mis miedos,
Que se encarnan en los
músculos de mis piernas
Y a través de mis nervios viajan
por mi cuerpo,
Y se atoran en mi garganta.
Absurda la fuerza que me
obliga a decirlos,
Porque cuando los digo, les
doy vida
Los libero y se hacen
grandes y fuertes,
Y en las noches duermen
conmigo.
¿Qué pasa con los miedos?
¿Cómo se les enfrenta?
Si los hablo, les doy vida,
Si los callo, me comen por
dentro.
¿Cómo se matan los miedos
antes de que nazcan?
¿Cómo se arrancan las ideas
desde la raíz?
¿Cómo se dicen las palabras
sin que vivan una eternidad?
Sanar, sanar, sanar.
Fácil consejo del sabio,
Difícil práctica del que
sufre.
Porque
¡Qué difícil es escuchar al
corazón!
Balbucea y tartamudea
Tun–tun, tun-tun
Y no calma.
-
Una
maestra me enseñó
- Que la
sanación no es una meta
Sino, un
proceso constante
Y tiene distintas formas,
A veces,
son letras.
Siempre
es: amarte -
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| Fotografía: Archivo propio |

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