Silencio, Te invoco, manifiéstate. Viaja dentro mi mente, Envuelve el espacio saturado de mis pensamientos, Y cuando mires que estoy a punto de gritar, Ayúdame a callar. No tengas lástima, Ni confundas la situación, No busco esconder mis emociones, Ni enjaular mi corazón. Son las palabras las que están cansadas, Se resbalan de mis labios Y se desmayan, Agotadas de tanto decirlas, Ya sin ganas, por no ser escuchadas. Algunas veces dicen “te extraño”, Y otras: “tengo miedo”, Y a veces significa lo mismo. Lo peor es cuando ya no dicen nada Lo peor es cuando se aúllan hacia el abismo. Y no es que les falte contenido, A veces, simplemente no encuentran resonancia, Y pierden el sentido. Silencio, Acompáñame en la agonía de encontrar las palabras, De tenerlas en la punta de la lengua, Y negarlas. Sé tú mi portavoz Y comunica lo más simple de mi alma. Fotografía: Archivo propio