A los hombres también nos matan o el berrinche del macho.


Sigo pensando que los que dicen que "a los hombres también nos matan" o que la "violencia no tiene género", se parecen mucho a los niños que les tenían que dar regalo en las fiestas de cumpleaños a las que iban para que no lloraran.

 

En primer lugar, hay que entender que la violencia de género no es un concepto "de izquierda" o "progre", tampoco es un concepto que inventaron los del PAN para hacerle oposición a AMLO.

¡Por supuesto que es un asunto de poder!, pero nada tiene que ver con partidos políticos.

 

Es increíble ver como compas completamente anti-AMLO, el día de ayer, callaban ante sus acostumbrados ataques. Cerraban filas para defender el sistema patriarcal con cualquier información a la mano. Pueden odiar a AMLO, pero en el #8M, al presidente, el macho más macho, le dan toda la razón. Este día imitan con singular devoción la reacción de desconocimiento del jefe supremo cuando se le pregunta por el #PactoPatriarcal.

 

Foto: El Universal

Es increíble ver como saltan entre ideologías para defender a funcionarios y empresarios con decenas de denuncias de violencia sexual. Acá, defienden enardecidamente a la figura del macho, no importa quién sea o de qué partido o ideología sea, alegan presunción de inocencia, como si el sistema penal en México fuera infalible, como si el sistema de justicia en México funcionara igual para todos, como si no supieran que tan sólo el 5 de cada 100 denuncias por abuso sexual y violación terminan en sentencia, y dicen, "que denuncien ante las autoridades", "las autoridades decidirán", y otra vez, voltean la mirada ante los testimonios de las víctimas. Ah pero si por alguna razón sí agarran a los culpables y los sentencian pero resultan ser sus amigos, entonces sí, es un ataque político, el sistema es corrupto.

Es increíble ver como saltan en la defensa de los muros, y revictimizan a las mujeres que protestan, las llaman violentas y se regocijan cuando la policía las ataca y las golpea, porque "se lo merecen”, sin importarles que en las protestas haya mujeres con hijas, madres y abuelas. Muchos de ellos, vatos que salieron en el #metoo, vatos que golpean las paredes cuando se enojan, y vatos a los que vi de jóvenes hacer vandalismo en propiedad pública y privada en consecuencia de sus borracheras, por pura diversión.

Nunca están de acuerdo con el gobierno actual, pero este día sí confían en sus datos, y, la información de cómo contuvieron las marchas, es verdad incuestionable. Este día (y sólo este día) derriban todas sus diferencias para apoyar al jefe de jefes, aplausos por la represión justificada. O en el peor de los casos dicen extrañar al PRI, “esos sí usaban la fuerza cómo debe de ser”.

Foto: Dominio público

Y así, fortalecen ese pacto patriarcal que dicen desconocer, desvían la discusión sobre las demandas de las morras, y alzan la voz sobre otras violencias el único día que se les pide que no digan nada, y, detrás de la comodidad del discurso de "evitemos todo tipo de violencia", se quedan felices, esperando a que no pase nada.

 

La violencia de género no es un concepto nuevo ni es una importación, sin embargo, está en todo el mundo. Y si no crees que existe, es porque no quieres creerlo y prefieres vivir en la ignorancia, o porque simplemente es más cómodo negarlo, porque de pasada te despeina.

 

Aquí les va otra vez, es muy sencillo: el 90% de los hombres que mueren por violencia, mueren a manos de OTROS HOMBRES y en contextos de crimen organizado, guerras, o en situaciones de robo, asaltos, etc.

Mientras que el 90% de las mujeres que mueren violentamente, mueren EN CASA, a manos de sus esposos, hermanos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, tíos, abuelos y padres. Mueren, no sin antes haber sido acosadas, violadas, y para demostrar su odio les mutilan senos y genitales.

Ilustración: Pati Aguilera

La violencia de género está en las calles, pero empieza EN LAS CASAS.

¿Si notan la diferencia?

 Y esto es sólo la violencia más extrema.

Prácticamente todas las niñas y mujeres en México han sufrido algún tipo de acoso sexual o discriminación de género, en el ámbito laboral y familiar, en la escuela y en la ciencia, en las artes y en los deportes, y también en las calles. ¿No lo creen?, pregúntele a su jefa, yo ya le pregunté a la mía.

Ilustración: Sol Undurraga


Mi pareja es periodista, y ayer (8-marzo-2021) fue a la marcha en CDMX a hacer su trabajo, y por hacer su trabajo (informar), la atacaron miles de perfiles, la atacaron bots de la 4T, la atacaron intelectuales de derecha, la atacaron todo tipo de personas. Nadie de los que la atacaron estuvo presente, sin embargo, le dijeron mentirosa, violenta, revoltosa. Ella tiene fotos, video y SU TESTIMONIO, pero la gente, incitada por los bots mandatados a callar periodistas, sin una mínima prueba, la acosaron y la acusaron de vandalismo, y la amenazaron, por el simple hecho de informar lo que estaba viviendo. Acá, se les olvida su presunción de inocencia.

¿Alcanzan a ver la dimensión de la violencia o todavía no?

No importa cuál sea el caso, siempre que se denuncia violencia contra las mujeres, siempre tienen que dudar, siempre tienen que pensar que la víctima está mintiendo, que “busca algo”, o que simplemente se lo merece. Y así opera el pacto patriarcal, y esto pasa con el acoso sexual, las violaciones, y los feminicidios, y así, niegan que existe la violencia de género.

No cabe duda que en las marchas y movimientos hay actos violentos que sobrepasan la protesta pacífica, sin embargo, aquí también la inteligencia selectiva del macho aflora, y en estos casos, "no hay duda, son todas, cancelen el movimiento, todas son feminazis", ¿y qué creen?, justo este es el mensaje que dio AMLO hoy en la mañana. Y así, le dan la razón a su gran enemigo o a su gran mesías, y así, reducen las denuncias de miles de mujeres a actos perpetrados por unas cuantas personas. Y así, entrará en acción la maquinaria de bots y otros no tan bots para alimentar su desesperada hambre de fotos, videos y mensajes que desacrediten el movimiento, para hablar y llenar sus redes de esos actos vandálicos, y no de la violencia contra las mujeres, porque claro, eso no existe.

Hay fotografías donde se ve a una persona prendiendo fuego a un grupo de policías, y esas fotografías sí se difunden como verdad absoluta, como hecho riguroso, incuestionable, como el acto de mayor importancia, sin preguntarse la hora y el lugar donde fueron tomadas, les sirven para atacar y desacreditar cualquier otra denuncia. No difunden las demandas de las que sí van de forma pacífica, no difunden el video de la morra que ayuda a una policía en medio del alboroto, no difunden el video de las periodistas atacadas por policías y la destitución del jefe policía, o los testimonios de policías mujeres que entienden que no todas las protestantes son violentas. Para ellos, igual que para el presidente, toda la protesta fue puro alboroto, porque la violencia de género no existe.

Se sienten víctimas, “pobres de nuestros monumentos”, “pobres de las policías quemadas” dicen, y con esas fotografías vandálicas defienden al Estado, al macho mayor, y justifican todas las violencias que sufrieron otras mujeres el mismo día, en otro lugar y a otra hora. “¿Para que van ahí?, que protesten en sus casas, que protesten de forma pacífica” y por algunas fotografías y muchos grafitis que se borrarán en menos de una semana, dicen que el movimiento es violento, que la violencia genera más violencia, y esas fotografías, alimentan su sed de sangre, “si las violan y las matan, está justificado, ustedes se lo buscaron” algunos dicen, y otros solo lo piensan.

Foto: @isaac_jero

 

Pienso que si les cuesta tanto entender por qué es importante reconocer la violencia de género, es porque de plano no conocen la empatía, porque al escuchar historias de violencia de género las niegan y las cuestionan, o porque quizá ninguna morra de su familia o amigas les han tenido la confianza para contarles sus historias.

 

¿Por qué?, porque defienden a los acusados antes que a las víctimas, porque guardan silencio frente a familiares o colegas violadores, porque se ríen y promueven "chistes" y memes misóginos, porque los han visto expresarse de otras mujeres, o esencialmente porque dicen que "a nosotros también nos matan" el día que se les pide escuchar. Pero ese día y todos los días, se niegan a escuchar.

Y es una pena, porque el día que una mujer cercana necesite contarles algo, no lo van a hacer por miedo y desconfianza, o porque saben que no encontrarán en ustedes la escucha que necesitan, y así, se sella el pacto patriarcal, y se cierra el círculo vicioso de esta violencia que está tan enraizada en toda nuestra vida social.

 

Nadie niega que haya otras violencias, pero se les pide UN DÍA para NO OPINAR, un día para ESCUCHAR, un día para guardar silencio y tratar de entender la violencia que ellas viven A DIARIO. Y, aun así, hacen su berrinche porque no les trajeron regalo, y porque "a los hombres también nos violentan, y la violencia es violencia, sin género".

No sean así.

 

Esta madre sí #SeVaaCaer, y si no se ponen las pilas para reflexionar, para reconocer sus violencias y para sanarlas, se les va a caer su mundo encima.

 

Deseo que las niñas y mujeres de mi familia y mis amigas, y en general que todas las morras vivan libres de cualquier tipo de violencia. Que no se enfrenten a oídos sordos, y a berrinches machos. Que no tengamos que esperar a que pase algo para entender que la violencia de género es real, y que empieza en las casas, en el trabajo, en la escuela, en las iglesias.

Las marchas y el 8M, son tan sólo la punta del iceberg de una realidad que no quieren ver.

Foto: Andrea Murcia. Cuartoscuro

Reconocer esto, es el primer paso.

#RompeelPacto

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