No reprocharé
tu silencio,
Lo respeto.
Quizá es
sólo el eco que resuena en la pared de mis propios miedos.
No intentaré
borrar tu nombre de mi pasado,
Lo honro.
Porque este
que soy, no era,
Y ese que
fui, ya no soy.
Dolorosa
metamorfosis,
Que suavemente
desgarras el alma que se aferra a este cuerpo,
Y después de
arrancar hasta el último pedazo de piel,
Tan solo
encuentro el eterno reflejo de mí mismo.
Soy otro,
soy nuevo,
Pero no
miento,
Me
reconstruyo con los restos que recojo del camino.
Agradezco tu
voz, tu escucha, tu compañía,
Y me
disculpo por la fragilidad de mis palabras
Y la soledad
de mis olvidos.

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